El terrible asesinato de la señora Otilia Campos Vda. de Polay, mamá del líder subversivo del MRTA, Víctor Polay Campos. Otilia Polay no solo fue una ama de casa, sino también madre de otros tres hijos: Otilia (socióloga), Victoria (arquitecta) y Víctor Julio (ingeniero). El líder subversivo es la oveja negra de la familia. Su madre fue una mujer luchadora, comprometida con la vida política del país, pues militó en el Partido Aprista Peruano junto a su esposo, Víctor Polay Risco, antiguo militante y exdiputado que sufrió prisión por sus ideas políticas en tiempos de dictadura.La madre de Polay asumió, estoicamente, una lucha para conseguir un régimen carcelario más benigno para su hijo, quien está condenado a cadena perpetua por los crímenes de lesa humanidad perpetrados por esa banda de asesinos y secuestradores que se llamó MRTA. Víctor Polay fue el cerebro junto a Jorge Avellaneda y Peter Cárdenas, un grupo sanguinario que no dudó en adoptar métodos de delincuentes comunes como el secuestro para financiar su demencial ‘lucha armada’.
Polay, hoy sufre la pérdida de la mujer que no lo olvidó y que viajaba hasta la gélida sierra de Puno para visitarlo en el tétrico penal de Yanamayo.
Ella bregó para que sea trasladado a Lima y estaba abocada en lograr que su hijo cumpla su condena en un penal de la capital y no en la Base Naval. Así como el líder del MRTA sufre la pérdida de un ser querido, su organización enlutó a más de mil hogares al asesinar a policías, militares y civiles, desde 1985 cuando dio inicio a su lucha armada junto a Sendero Luminoso.
Organizó una bien aceitada organización criminal especializada en secuestros de acaudalados empresarios. Para tal fin construyeron inhumanos agujeros, donde mantenían a los desafortunados cautivos privados de la más mínima luz y con poquísimo aire para respirar. Esas catacumbas las bautizaron eufemísticamente como ‘Cárceles del pueblo’. Muchos empresarios que lograron salir del cautiverio, después de pagar cuantiosos rescates, terminaron con la salud tan resquebrajada que murieron tiempo después.
Héctor Delgado Parker, dueño de Panamericana, fue una se sus víctimas. Los secuestradores del MRTA eran verdaderas máquinas de matar, eliminaban a los guardaespaldas sin remordimiento.
El empresario Pedro Miyasato Miyasato fue asesinado cuando intentaron secuestrarlo y ofreció resistencia. La Comisión de la Verdad calificó como ‘crímenes de lesa humanidad’ los secuestros de los ‘Tupacamaru’. El grupo de Polay también perpetró ‘crímenes de odio’ contra homosexuales. Al igual que Sendero, los emerretistas públicamente condenaban la homosexualidad y el travestismo.
En 1989, un grupo armado acribilló a ocho travestis en un bar de Tarapoto. La madre de Víctor Polay es velada en ‘La casa del pueblo’. Allí el terrorista, en su juventud, recibía charlas de Víctor Raúl Haya de la Torre junto a otros jóvenes como Alan García y Carlos Roca. Inclusive, viajó a estudiar a Europa junto a García Pérez. Pero sus caminos se bifurcaron.
En 1985, Alan ganó democráticamente la presidencia y en la clandestinidad Polay le declaraba la guerra al país con el MRTA. Paradojas del Perú.

