martes, 30 de julio de 2013

La idea.

La importancia de la idea en Internet

¿Qué hace que un artículo, un video o una foto se conviertan en un éxito en internet? ¿Qué nos lleva a compartir con nuestros amigos determinados contenidos en Facebook o Twitter? ¿Cuál es el secreto para que una idea se vuelva viral y llegue a millones de personas a través de la red?
Científicos de la Universidad de California – Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés) parecen haber dado con la respuesta a algunas de esas preguntas.
En un reciente estudio lograron identificar por primera vez el área del cerebro asociada con el reconocimiento y expansión de las ideas exitosas.
Según la investigación, publicada en la revista Psychological Science, se trata de la llamada unión temporoparietal (TPJ, por sus siglas en inglés), una región cerebral que se activa cuando vemos algo que creemos que vale la pena compartir.
Los científicos comprobaron además que, cuánto más activa está la TPJ, más persuasivos somos a la hora de “vender una idea”.
“Queríamos averiguar cuáles eran los procesos neuronales que hacen que veamos algo y decidamos que queremos compartirlo con otras personas”, le explicó a BBC Mundo Matthew Lieberman, uno de los responsables del estudio junto con la estudiante de doctorado Emily Falk.
“Nuestra investigación sugiere que los seres humanos estamos siempre pendientes de cuán interesantes y útiles son las cosas, no sólo para nosotros sino también para los demás”, señaló el experto.

Programas de televisión
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores sometieron a 19 estudiantes a una resonancia magnética mientras les proyectaban 24 programas piloto de televisión ficticios.
Se les pidió que se imaginaran que eran becarios de un canal de televisión y que debían presentar a sus productores los programas que creían que tenían más potencial.
Luego 79 estudiantes adoptaron el rol de productores. Les hicieron ver los videos en los que los becarios “vendían” los programas piloto que habían seleccionado y les pidieron que calificaran las ideas en base a esos videos.

Los investigadores descubrieron que a los estudiantes que actuaron como becarios se les activó la unión temporoparietal cuando identificaron los programas que pensaban iban a ser más exitosos.
Además, los resultados mostraron que los estudiantes que mejor persuadieron a los productores de las bondades de los programas que habían seleccionado fueron aquellos que registraron una mayor activación de la TPJ al reconocer las ideas que iban a vender.
Esta activación no solamente era mayor que en el caso de aquellas personas que resultaron menos convincentes para los productores, sino que también superaba a la que ellos mismos habían registrado cuando habían sido expuestos a los programas que no les habían gustado tanto.



Mentalizar

“Cuando a los participantes se les presentaron esas ideas esperábamos que se activaran las regiones cerebrales relacionadas con la memoria pero no fue así”, señala Matthew Lieberman.
“En cambio comprobamos cómo, cuando los participantes identificaban una idea que querían hacer llegar a otras personas, el área cerebral que registraba actividad era la TPJ, que es la región involucrada en pensar sobre lo que sienten y piensan los demás”.
Según explica Lieberman, la unión temporoparietal es la zona que normalmente utilizamos para mentalizar, “que es el proceso que nos permite comprender que otras personas tienen puntos de vista diferentes o diferentes sentimientos o reacciones”.
“Es la zona del cerebro que utilizamos cuando intentamos decidir si alguien está siendo honesto con nosotros o cuando nos metemos en la mente del protagonista de una novela o una película”.
“Cuando sabemos que alguien se acaba de divorciar o ha perdido un ser querido, el sistema de mentalización es crítico para sentir empatía por esa persona”, señala Lieberman.
“Hemos descubierto que una mayor actividad en la TPJ está asociada con una mayor habilidad para convencer a otros de que una idea es buena”.
“Se podría pensar que las personas son más entusiastas con las ideas que ellos mismos encuentran interesantes, pero nuestra investigación demuestra que no es del todo así. Pensar en lo que puede resultar atractivo para los demás parece ser incluso más importante”, asegura el investigador.
Lieberman y su equipo creen que estudiar la TPJ para descubrir qué tipo de informaciones e ideas activan más esa región cerebral podría ayudar a predecir qué campañas de publicidad tienen más posibilidades de volverse virales.
Además, podría ayudar a hacer más efectivas campañas de salud pública para, por ejemplo, reducir los comportamientos de riesgo entre los adolescentes o combatir el tabaquismo o la obesidad.


Miguel Julca Altamirano
del articulo de la BBC.Londres.

miércoles, 24 de julio de 2013

REDACTANDO.



Consejos para Mí

Hace dos semanas, mi tía me contó que quería escribir un cuento. Acudió a mí porque sabe que dedico mis días a la escritura, tanto literaria como comercial. Ella quiere contar una historia, una en la que el hemisferio izquierdo y el derecho debatirán a muerte, tanto, que el poseedor de estos hemisferios terminará padeciendo una embolia o una tara.


Cuando me contó esto, mi carcaj humorístico disparó múltiples carcajadas, pues la historia parece loable. Le narré el proceso de redacción que sigo cuando redacto, por ejemplo, spots de radio locales y nacionales para FEMSA.

Lo primero que hago, es reconocer en dónde hablará la marca. Conocer la pronunciación de cada localidad, es conocer su pensamiento. Ya lo dijo Unamuno: el lenguaje es la sustancia del pensamiento. Ya lo dijo Mailer: la escritura es la extensión del habla.
Y la escritura pretende poseer los mismos encantos de la voz (Ortega y Gasset afirmaba que el gran escritor modifica y cambia la gramática y el léxico, como acaece cuando hablamos).
Es bien sabido por los hombres de la RAE que el siseo es un rasgo del buen castellano (pocos pronuncian bien la frase “me fui de casa para cazar”, cuentan en la Academia). Me refiero a Gil. Comerse, escupir o arrastrar una “s”, implica una situación geográfica, política, cultural (Dilthey, el Hermes alemán, enseñaba estas sutilezas).
Hasta las mismas palabras cambian cuando un gobierno es represivo. Lo abstracto y la parábola sustituyen a lo concreto cuando algunas temáticas no pueden ser abordadas. Lo que importa es lo que no se dice, afirma Foucault. Lo anterior lo viví hace un mes, dando un conferencia en Ciudad Victoria.

En mi coloquio cometí la imprudencia de llamar a los “malos” por su nombre. La reacción del agradable público, fue un siseo silenciador. Si vamos a redactar un guión, una historia o un contenido, tenemos que respetar las reglas fonéticas, fonológicas, dialectales y gramaticales de nuestros receptores.
No hay un castellano mejor que otro, dicen los de la RAE. Entonces, cuando voy a redactar textos para mis clientes, hago una lista que contiene cuáles son los usos y las costumbres léxicas del lugar en el que se expresará la marca.
En el norte del país, heredero de una cultura trabajadora, el tono imperativo es natural (hablan recio porque recio hay que ser ante una naturaleza ruda). En todos los países, continentes o mares, los norteños hablan en tono imperante, activo (nótese la diferencia que hay entre los hard-boiled writers y los redactores del Boom).
Si esto es así, los spots destinados al norte deben contener tres requisitos: muchos verbos, palabras oclusivas y vocales abiertas. En el sur del país, por su lado, la cultura es dicharachera (los mejores poetas siempre han nacido en el sur… por eso Goethe estimaba muy poco la lengua germana).
Los juegos del lenguaje, el diálogo, el intercambio de ideas, hacen que el sureño receptor de un mensaje espere del emisor alguna sorpresa (“hazlos reír, hazlos llorar, hazlos esperar”, dijo Dickens). Un guión escrito para sureños, contiene los siguientes atributos: retruécanos, sustantivos salitrosos, románticos y circunloquios.
Los norteños jamás han tenido tiempo para charlar en exceso, y por eso conviene más la concisión al hablarles. Pero si somos concisos en el sur, zona en la que el tiempo “callado se va hora tras hora”, como dice un poema de Manuel Machado, la gente se sentirá agredida, insultada, agraviada.
En el centro del país, que es un conglomerado estatal, nacional e internacional, tenemos que redactar con pluralismo, es decir, sin juicios morales (usemos un tono periodístico a lo Talese, Hamill o Lippmann). Un guión para la gente del centro del país, contiene formas poéticas comunes, analogías y remembranzas.
¿Por qué? Porque debido al exceso de ruido (como esta fea cacofonía), los mensajes se pierden con facilidad en las capitales. Y si estos no son distintos, claros y evidentes, no comunican, no transfieren información. Después de oírme, mi tía me pidió un esquema, una guía.
En una servilleta y en pleno comedor (estábamos en Plaza Las Américas), dirimí diagramas fraguados por Saussure, Chéjov, Eco, Lope y demás estrellas. Sigamos. Ya que hemos determinado la estructura léxica de nuestro guión, pasemos a la determinación de la voz.
¿Quién habla? Le expliqué a mi tía que la publicidad es “ese reflejo de sueños en el sueño de otro espejo”, refiriéndome a Borges. Como buena sureña, quedó embebida con las palabras (el norteño se embebe con acciones, y el capitalino, con silencios).
Una voz se distingue de otras voces por sus pausas, por sus respiros y suspiros. Dicen que Neruda tenía voz de Constrictor, pues era pausada y ronca. Un guión norteño es mejor si respeta la estructura clásica de una oración, a saber: sujeto, verbo y predicado. Fenollosa recomienda que la pintura, como lo hace la oriental, respete las causas y los efectos.
Un guión sureño, en cambio, es mejor si esgrime el hipérbaton o el oxímoron. Ejemplos: suave dureza, profunda superficie, el árbol suyo, “el adulterio la vergüenza al cielo” (soneto de Quevedo el último). El sureño, que todo lo tiene a la mano, tiene tiempo para soñar.
Así nos explicamos que tales recursos funcionen mejor para convencerlos sobre cualquier cosa (la retórica es el arte de persuadir a quien sea, sobre lo que sea y por el medio que sea, dijo Aristóteles). Y un guión capitalino será efectivo si es neutral, límpido o enemigo del ruido. En el escándalo de la ciudad, de la fiesta o del estadio, los agudos sobresalen.
Y para fraguar guiones agudos, tenemos varias técnicas. La más efectiva, consiste en eliminar grupos consonánticos que dificulten la pronunciación del locutor. Fuera, fuera el “mb”, el “mbr”, el “cl” y demás. Mientras más nítidas sean las sílabas, mejor.
Ya que tenemos consciencia de cuál será la voz y la estructura idiomática, pasemos a la trabazón literaria. Platón demostró que el diálogo es mejor que el monólogo para persuadir. Los mejores spots son dialogados, pues en el ir y venir de las palabras se forma la dialéctica, o mejor dicho, la síntesis (opinión pública).
Quien escucha un debate unifica en una imagen total las opiniones de los interlocutores, y así, es difícil refutar (esto es común en el uso de la preterición). Para que un diálogo tenga poder persuasivo, necesita estar anudado, cargado de posturas, de contrariedades, de antípodas (un nudo sólo puede ser desecho si vemos su estructura, dijo Wittgenstein).
Si ponemos a hablar a dos señoras en nuestro spot, tenemos que contrapuntearlas con un medio ambiente hostil, que puede ser representado por los efectos de sonido o por la misma narrativa de los personajes.
En fin, que mi tía escribirá su historia echando mano de estos consejos, consejos que comparto con la Comunidad Roastbrief y con todos los redactores que inician su carrera. Saludos.

El eslogan



Diez trucos para hacer un buen eslogan

¿Qué es un eslogan? La palabra eslogan, para ponernos etimológicos y locos, proviene de dos palabras gaélicas. Estas palabras, son: “sluagh” y “ghairm”. La primera significa “multitud”, y la segunda significa “grito”.


Un eslogan es un grito de guerra, un llamado a la acción. Digamos que un eslogan es la axiología de la emoción. Pero hacer un eslogan no es fácil. Redactar uno es como redactar un verso, un cierre literario, una síntesis del sentimiento, un mensaje celestial (vaya hipérboles).

Borges, en su Evaristo Carriego, hizo una colección de frases callejeras que puede sernos útil. Hoy, rumbo a la agencia y mientras fumaba para tolerar el tráfico, leí en un microbús esta belleza: “No corro, vuelo bajito”.
Queremos que la Comunidad Roastbrief se entere de diez trucos para ensamblar un eslogan poderoso. Empecemos:
1- Un eslogan tiene que insertarse fácilmente en la conversación cotidiana. No es obligatorio que lo haga, pero sí recomendable.
Frases como “Es de sabios cambiar de opinión”, pueden ser usadas para redactar un grito de guerra fácil de recordar (consejo de Goebbels). Aquí, algunos ejercicios: “Los conocedores cambian a X”, “La marca de los expertos”, “Adaptándonos al mundo”.

2- Un eslogan tiene que empezar con un verbo o con un imperativo. Esto le da al eslogan dinamismo, movimiento, y además, incita a la acción. Ejemplos: “Haz”, “Come”, “Vuela”, “Sueña”, “Sé”, etcétera.

3- Un eslogan tiene que describir el giro de la empresa cuando el nombre de la empresa no lo hace. Se recomienda, por cuestiones de posicionamiento, que el nombre no hable acerca del giro de la empresa.
Ejemplos: “Grupo Truhán, resolviendo problemas legales desde 1580″, “Orange Company, llevando esferas de sabor a cada hogar”.

4- Un eslogan, antes, no tenía que superar las ocho palabras. De ocho palabras consta o constaba la conversación humana (Étiemble, citado por Paz, habla al respecto) .
Pero gracias a los cambios en las ciudades y a las presurizadas prisas, el diálogo se ha acortado, tanto, que ahora sólo alcanza las tres o las cinco palabras.

5- Usa pocas palabras con muchas sílabas o muchas palabras con pocas sílabas. Es recomendable, para fines memorísticos, que un eslogan contenga pocas palabras con pocas sílabas.
Pero la verdad es que es muy complicado lograr un eslogan así, uno que se memorice con velocidad. En vez de decir “Modernamente memoriales”, podemos decir: “Desde siempre modernos”.

6- Un eslogan tiene que facilitar nuestra pronunciación. Muchos países o estados del país no pronuncian la letra “s” con facilidad, y sería una aberración escribir un eslogan como el que sigue para una escuela: “Léxico University, donde silban las eses como silba la saeta en el aire”. Que el señor Borges perdone mi indolencia.

7- Un eslogan, preferentemente, debe usar palabras concretas y evitar las abstracciones. Esto mejora la comprensión del receptor.
No digamos “Sueños e ilusiones de belleza”. Mejor, mejor digamos: “Hacemos de tus ojos un ensueño”. Al aterrizar nuestras ideas sobre las cosas concretas (“Ojos claros, serenos”, diría Cetina), maximizamos la capacidad imaginativa del público.

8- Un eslogan no es un concepto creativo, sino una firma que acompaña al logotipo. Un eslogan no es un texto o un argumento publicitario, sino una conclusión. Un eslogan no es un Padre Nuestro, sino un Amén, algo que perdura (“verba volant, scripta manent”).

9- Al hacer un eslogan debemos evitar las metáforas baratas, los proverbios baratos, y abominar de las metáforas agropecuarias, bancarias o militares.
Olvidemos el “con los pies en la tierra”, el “cosecha lo que siembras” o el “el sol sale para todos”. Estas frases, trilladas, no le dicen nada el consumidor metropolitano. Las mejores metáforas son las deportivas.

10- No redactes, en el proceso de la lluvia de ideas, frases sueltas. Redacta párrafos, largas tiradas de pensamientos (como lo hacían los dadaístas y demás “ístas”), pues de ahí saldrá un eslogan que contenga todos los puntos anteriores.
Hombres como Vargas Llosa o como G. Steiner, han dicho que la publicidad se está acercando o imitando al gran arte. La publicidad exige que labremos nuestros proyectos con las mejores técnicas de la plástica y de la literatura (hay logotipos que se esculpen).


Un articulo de   Roast Brief 
Editado por Miguel Julca.  

Atención Politicos

Marketing Electorál


El marketing electoral es una herramienta de la mercadotecnia política que se utiliza únicamente en temporada de elecciones, y debido a la etapa por la que estamos pasando, se hablará un poco del tema, especialmente sobre el posicionamiento de un candidato.
Es necesario que el candidato sepa dónde está parado; se recomienda hacer un sondeo para saber si la gente lo ubica auditivamente, es decir, que cuando le preguntes por él sepan de quién se trata.


Hay que saber cómo lo percibe la gente; puede ser que el 80% de la población sepa quién es, pero que tengan una mala imagen de él y esto no es muy favorable, porque aunque conocen al candidato, no es de su agrado.
Otra opción es, que si lo conocen, les agrade y les inspire confianza; y por supuesto esto sí representa una ventaja para el candidato, ya que los recursos con los que cuenta puede destinarlos a un sector diferente.
Aquí hay un punto que aclarar: la gente puede conocer al candidato, le puede agradar, lo puede ubicar perfectamente pero, ¿votaría por él?
Y es que es algo difícil de saber. No porque un candidato tenga un millón de seguidores en Twitter y su contrincante medio millón, le garantiza que ganará las elecciones. Aquí entra otro tema importante, el buen uso del timing electoral o administración de recursos.
Si uno sabe administrar bien sus recursos -y a recursos me refiero a todo en general, volantes, pancartas, mitins, debates y todo lo necesario para generar una campaña-, esto ayudará a que el candidato llegue con la mayor fuerza posible al momento de las elecciones.
Es necesario, como se mencionó en un principio, posicionar al candidato de manera positiva, que su propuesta sea clara y la dé a conocer con tiempo; y por último, está la petición del voto, que es la etapa final y claro, la más decisiva.
Por último, no queda más que decir que en las próximas elecciones gane el menos peor, aunque claro está que habrá diferentes opiniones. Buen día, Comunidad Roastbrief.


Un articulo de   Roast Brief

Editado por Miguel Julca. 

miércoles, 17 de julio de 2013

¿Qué es el Marketing Politico ?

¿Cuán efectivo es?

Antes de determinar qué es el Marketing Político, tenemos que determinar qué es el Marketing en sí mismo y qué es la Política en sí misma. El conocimiento, no se olvide, es crear un concepto y un juicio sobre algún objeto.

En este caso, nuestros objetos de estudio son el mercadeo y la vida pública. “Mercado-Tecnia”, dice la palabra “Mercadotecnia” si la sabemos escuchar. Cualquier técnica, método o sistema destinado a la distribución en los mercados, cae en la categoría de la Mercadotecnia.

Pasemos a la palabra “Política”, que significa vida en la ciudad. La Política no es chismorreo o habladuría, y mucho menos la catalogación de los candidatos en un sistema de necesidades inmediatas. Todo este contexto teórico es importante para limpiar la imagen que tenemos del Marketing Político. El mercado del político, es un mercado lingüístico, un mercado en el que se intercambian palabras, según Bourdieu.



Si no ofertamos palabras sinceras u honestas, o si no tenemos una terminología unívoca, no podemos pensar con claridad, aseguraba Orwell en su famoso ensayo sobre la relación entre el idioma inglés y la política (1946). En esta época de elecciones, más que la Real Politik (administración pública), tenemos que pensar en las Sciences Po o Ciencias Políticas (política como utopía o como imagen ideal del hombre), es decir, en la Alta Política.




Esta especie de pensamientos, abarcan el largo plazo, así como los efectos de las acciones de los candidatos a nivel macro. Schmitt escribió que la Alta Política es el diálogo sobre los problemas históricos, económicos, religiosos y culturales. De aquí que los políticos, en su mayoría, fundamenten sus acciones más generales en los libros de Platón, Campanella, Rousseau, Moro, Montesquieu, Harrington o Bacon, pensadores que dedicaron sus días para definir qué es la Política (aconsejamos, también, la lectura de Hannah Arendt).




¿Cómo le enseñarán la Historia a nuestros hijos? ¿Cómo entenderán los jóvenes los postulados de la Iglesia en un mundo moderno? ¿La Universidad de nuestros hijos enseña a hacer, a pensar y a mejorar, o sólo a moverse mecánicamente? Estas preguntas, son más importantes que las preguntas que cuestionan sobre los impuestos o sobre el gasto público, pues sobre los pilares humanos como el ahorro, la caridad o el saber, se desarrolla un país.

La Real Politik, en cambio, sólo se ocupa de cosas cercanas, como el pavimentado público, la iluminación de las calles, la automatización de las aulas o la seguridad social (estas son obligaciones del Estado, no beneficios). Lo primero que nos tiene que interesar al analizar o al escribir el discurso para un político, es determinar cuál es la definición del hombre que nos ofrece el partido. “¿Qué es el hombre?”, se preguntaba Kant.

El hombre puede ser definido como un ser sapiente, económico, artístico, democrático, social, amoroso, divino, mágico, erótico, esclavizado, etc. Si esta definición no aparece en la arenga pública, el político demuestra su poca experiencia y su laxitud intelectual.

El segundo aspecto que tenemos que considerar, es saber cuál es la postura política del candidato. La teoría política le permitirá al futuro líder nacional saber hacia dónde ir. La teoría es el príncipe, el pueblo es el capitán y los planes de trabajo, son los soldados.


El candidato tiene que expresar cuál es la noción que tiene sobre el Estado. Hay candidatos que creen que el Estado tiene que trabajar de la mano con la Iniciativa Privada, pero hay otros que afirman que esto limita la libre competencia (laissez affaire). Hay algunos que afirman que el Estado y la Iglesia pueden hacer grandes cosas, pero hay otros que sostienen que esta unión, afecta el pensamiento libre (Christopher Hitchens).

En tercer lugar, tenemos que preguntarle a los candidatos cuáles son sus propuestas para la ciudad o para el país. Pero estas propuestas, tienen que ser abstractas. La verdadera revolución o el verdadero cambio, inicia en los espíritus, dijo Thomas Jefferson.

Algunos ejemplos. Norteamérica es una nación que aboga por el futuro y por la libertad, y aunque muchas veces falla, tiene un rumbo. La Italia del Renacimiento pretendía hacer del hombre el centro del Universo, y enfocó todos sus esfuerzos en dignificar las virtudes clásicas y románticas. Inglaterra anhela ser un país generador de técnicas, de practicidad y de teorías económicas.

En cuarto lugar, tenemos que fragmentar el discurso de los candidatos y definir sus palabras, una por una, para desembozar malos entendidos. Decía Orwell que las palabras como “progreso”, “democracia”, “esfuerzo”, “unión”, “justicia”, “derecho” o “solidaridad”, son términos ambiguos que confunden al público.

Todas estas palabras, tienen que ir acompañadas con una acción concreta. Si nos prometen progreso, que nos definan qué es el progreso para tal o para cual tipo de hombre y que nos dejen en claro qué acción hará que el sueño, sea realidad.

Como podemos apreciar, el Marketing Político consta de cuatro grandes apartados: discursos, ideologías, acciones y análisis. Tenemos, así, que las 4 P`s del Marketing Político, son: Palabras, Posturas, Planes y Pruebas. Esperamos que estas enseñanzas, te sirvan para hacer una mejor distribución de ideas y sobre todo, una mejor elección.


Un articulo de   Roast Brief 
Editado por Miguel Julca.